La película que lanzó al estrellato al magnífico cineasta Chan-Wook Park me ha sorprendido agradablemente. Joint Security Area (2000) es la historia de cuatro soldados de guardia en la línea divisoria entre Corea del Norte y Corea del Sur, dos de cada lado que terminan entablando una secreta amistad. Lo peor ocurre: uno de ellos es asesinado en la caseta del Norte con lo que se desatan las hostilidades. Para evitar la guerra, agentes neutrales son enviados para resolver la contingencia.
Aunque gran parte del film se enfoca al desarrollo de esta amistad furtiva, sólo sirve de marco para comprender las escenas iniciales donde somos testigos del crimen y de la aparición de la agente asignada realizando las pesquisas. Es una verdadera delicia ver cómo este director mezcla, separa y une las imágenes de sus filmes que aparentemente son caóticas e insignificantes. Es claro que es una habilidad difícil de copiar cuando no se sabe que la cámara es un elemento al servicio de la narrativa y que, más allá de mostrar, debe establecer una atmosfera que sensibilice al espectador.
Por ello, uno esperaría el fácil artificio de que los coreanos del norte son malvados, mientras que los del lado capitalista son heroicos. Nada más equivocado. Park establece que sus personajes principales están más allá de las ideologías, incluso la guerra termina siendo tan absurda que resulta necesaria para mantener la amistad. Una historia pendular: por un lado conmueve hondamente el desenlace de los protagonistas, tan complejos y ambiguos como gustan a Park; por otro, es un film sumamente deprimente, dominado por la sinrazón de un mundo violento que termina por transformar a las personas en contra de su voluntad y creencias.
Park ha desarrollado un universo particular efectivo e impactante en virtud de su coherencia y su limpieza estilística y ética. Lo que aplaudo y admiro es su patente pasión por contar historias; también agrada que nunca olvida ni subestima a sus espectadores. A diferencia de la mayoría del cine de “arte” europeo que cubre su reticencia de narrar con parafernalia visual vacua, o con el bobo cine hollywoodense que piensa que todos somos norteamericanos o que desestima la inteligencia de la audiencia, el cine de Park (o el de Bong Joon-ho) no teme desafiarnos y ahondar en relatos espinosos o incorrectamente políticos: si ya han visto Joint Security Area lo entenderán si recuerdan la última imagen poética y estática de la cinta que nos devuelve un sentido que creíamos extraviado. Pero, amargamente, sólo agudizará la sensación de que la desesperanza nos encajona en un rincón violento de nuestro absurdo planeta.








4 comentarios:
2:42 AM
Vañdra la pena verlo porque ya de por si ver la linea que divide las dos coreas, suena interesantisima y mas si se inicia una amistad furtiva, abrazos y tu siempre trayendome lo mejor del cine y sus novedades, abrazos
3:55 AM
Yo siempre quise ver esa película, pero mi servicio de renta no la tiene. A ver si en vacaciones la veo en Ciudad Buena o la bajo de manera ilegal. Tienes suerte de estar en Dublín.
Y sobre la traducción de Harper-Webb, muchas gracias por el halago, además, no debería extrañarte, pues después de tanto traducirte a ti uno desarrolla una cierta facilidad para traducir cosas complejas. Felicidades por reabrir tu blog, Dino, buena decisión!
11:09 AM
Buen dia :)
10:13 PM
Querido Dino,
Coincido contigo acerca de la genialidad de Wook Park, hasta el momento sólo he visto al trilodía de la venganza y quedé prendado de Lady Vengeance. Ante tus halagos hacia JSA, la moví al top de mi lista de netflix.
Coincido también en que el cine oriental está sorprendiéndonos con muy finas producciones, aparte de Wook Park, disfruto plácidamente de Kar-Wai y Cheng.
Finalmente, yo también siento estéril y aburrido el recorrido por el pasillo de estrenos de cine de wal mart, el cine gringo, a últimas fechas, es terriblemente malo.
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