Al fin estuve en mi primera semana de cátedra en la Universidad, después de un amplio periodo vacacional. Duré bastante para escribir algo sobre los modelos educativos, pero no pude más. Estas palabras son producto de mi experiencia como estudiante, como profesor y como receptor de "diplomados" y demás lecturas sobre métodos educativos.
Para comenzar, hay que tener en cuenta que una de las premisas de los modelos educativas de moda, y que la distinguen de los pecaminosos métodos tradicionales, es el de hacer centro del conocimiento al alumno, no al profesor. La supuesta innovación consiste en hacer que el pupilo sea crítico, creativo y participativo, lo cual supone que no lo son. Las actuales tendencias de enseñanzas se desarrollan en un ambiente de supuestos, lo cual ya es en sí un problema. Incluso estos sistemas van más allá y ven al profesor como un “facilitador” o “promotor” del conocimiento; no es, como antaño, un conferencista experimentado, dispuesto a dar largas cátedras y remitir a los alumnos al cuaderno para tomar notas. Junto a ello se añade la responsabilidad de que el educador “modifique un ambiente generalizado de apatía y desinterés del alumnado” en una experiencia significativa o lo que es equivalente: “que aprendan a aprender”. La frase carece de sentido porque supone que los aprendices carecen de sentido y capacidades cognoscitivas; es como iniciar desde cero.
En la base de ello crece la antigua filosofía de “aprender y gozar”. Sin embargo, la idea horaciana se aplicaba al arte, no a los académicos o filósofos. Hace siglos que la estética abandonó este ideal, aunque a veces hay atisbos aislados. Desde recién, con el boom de las innovaciones en los modelos de enseñanza, esta función se ha delegado a la educación. Ya la palabra “promotor” hace ruido: el profesor con botarga, incluso. “Facilitador” corre la misma suerte, como si se exigiera al profesor ser hábil para transmitir los saberes por telepatía. Más allá de esto, el problema radica en que se ha perdido la perspectiva de educar. El conocimiento no puede ser más divertido que un videojuego, un iPod, una charla de Messenger, Youtube o el vasto menú de la televisión por satélite, por citar algunos ejemplos. El saber, aunque quiera servirse de estas tecnologías, termina por ser poco atractivo. Podrá ser entretenido, pero eso no es garante de nada. Bajar un video chusco cumple con un fin claro y buscado: la risa y el ocio. En cambio, aprenderse los teoremas de Pitágoras involucra la obtención de una nota aprobatoria, no la realización personal, ni la experiencia febril de la vida.
En tal medio seductor, el éxtasis no está en el cultivo de la erudición, sino en la inmediatez y la eficacia, como en la “fast food”. Resulta anacrónico aducir que los estudiantes sentirán una vivencia tipo renacimiento en una clase de dos horas, cuando mucho. El resto del tiempo existirán inmersos en el presente, vertiginoso y hedonista. Porque el mundo de hoy promueve una sola fascinación: la del goce y el desenfreno. La enseñanza, sea como sea impartida, implica la anulación de ese tiempo.
Pienso que habría que trazar una clara distinción entre esfera escolar y vida cotidiana, no tratar de mimetizarlas. En el trabajo funciona de ese modo, sin cortinajes. Los jefes son jefes, no facilitadotes. Tiene razón Bill Gates cuando afirma que en la vida real no hay exámenes de regularización. Pese a ello, los modelos educativos en boga, ansiosos por participar de la seducción permanente, han decidido parecerse a sesiones grupales de superación personal, donde los jóvenes vivan una experiencia Playstation conectados a sus emociones, pero en donde quede lugar para aprender algo de Platón, Dante, Einstein y McLuhan.







3 comentarios:
2:32 AM
yo creo también que inútilmente los encargados de la educación están luchando por mimetizar la educación con lo divertido, inútilmente quieren los maestros hacer más interesantes las clases haciéndolas más dinámicas... pero creo también que sí existe la necesidad de que los alumnos vean más allá de youtube, y su música pop, y sus sesiones de horas en el messenger. que no se queden en la inmediatez hedonista, que no atrapen la información de un comercial divertido para después olvidar esa información, sin haberse preguntado algo de lo que está implicado en ese mensaje. sí, que vean, que oigan, que se rían que gozen con lo que les ofrecen esos medios, pero que se cuestionen lo que ven, oyen y sienten.
supongo que tus maestros deberion hacer algo bueno para que fueras una persona inteligente... o tus padres... o tu abuelo u abuela.
habría qé preguntarse qué te hizo tan erudito, tan crítico... y es qque resulta evidente que tú no estás sólo inmerso en el presente, vertiginoso y hedonista, sino que te preguntas siempre qué está detrás de muchas cosas
qué sería? qé te hizo así?
qué haces tú con tus estidiantes?
anda, platícanos
3:31 AM
Hola Melissa, me dio gusto leer tu comentario, en suma muy interesante. La idea es que yo tuve maestros tradicionales, lo que hoy en día es desvalorado. Las actuales tendencias fallan olímpicamente: no han producido un Borges, un Octavio Paz o un nuevo Carlos Fuentes.
Adopté una idea de Lipovetsky, que es "la seducción permanente", es decir que el medio social es de ese modo, no por decisión de alguien perverso ni por voluntad de algún grupo malicioso, sino porque vivimos inmersos en una burbuja capitalista que funciona a través de la seducción de los objetos. Es un problema de sincronía: mientras la escuela persigue finalidades propias del hombre del Renacimiento, los estudiantes viven el resto del tiempo en un orbe posmoderno. Por virtud del mismo, pienso que no hay más opción que resaltar esta incompatibilidad para que los alumnos se hagan conscientes de dicha contradicción. Hay estudiantes que reconocen esta condición, pero la abrumadora mayoría es incapaz siquiera de ejercer la critica. Por mi parte, soy de la vieja guardia y la enseñanza a la antigua me ha dado más resultados, a pesar que es desdeñada. Está más que demostrado que es el sistema pedagógico más efectivo, y no me dejará mentir un DeLillo, un Foucault o un Sergio Pitol. Saludos.
7:57 PM
Quiubule, me parecen de suma importancia esas preguntas que resalta melisa, esas custiones que cada mañana por quien sabe que cosa me pregunto y que se puede afirmar que las mayorias no lo hacen. Al igual que estas mayorias, fui educado con el metodo tradicional, en fin, mi educacion es meramente la misma que todos los demas, es solo que hay una caracteristica que confirmo dia a dia que me separa de ellos, y es que me consideran amargado, por ser critico, por tener la virtud de ver las cosas negativas, absurdas y cuestionables de cualquier situacion. Centrandome en la educacion formal ultima de la que fui participe, osea la universidad, entiendo por educacion superior un afan de crear ese "capital de trabajo" eufemismo primordial de los "promotores" de la educacion de este tiempo, esos desgraciados que creen que tener una buena universidad es tener un monton de edificios bonitos decorados con fuentes y pasillos adoquinados donde los "estudiantes" puedan..... hacer....mmm ... lo que sea que se haga hoy en dia en las universidades menos pensar. Por otro lado, efectivamente, a nadie le interesa ser critico o pensar, todo se reduce a ver la tele, a ser cool o in, y pensar que vas a morir joven en alguna circunstancia extraña la cual dara pie pra hacer una pelicula ganadora de algun oscar....
...en fin, creo que si estoy amargado.
Como dice mi awelita: Saludes !!!
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